Presumir y NO sufrir (y punto).Lencería y II.

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Inmersos en los tiempos modernos, en lo que al diseño de interior(es) aplica, podemos agradecer a la industria de la lencería, aparte de aquellas adoradas divas de la danza, que ceñidores, apodesmos o strophiums mutasen en las más variadas, livianas, cómodas e insinuantes creaciones que podemos vestir hoy. Sobre esto (y algún desmontaje de mitos) versará en esta ocasión nuestro encuentro. No perdáis detalle.

Camisones baby doll o picardías, bodys, culottes, sujetadores, bragas, tangas, satén, encaje, transparencias, lycra, látex, algodón o denim. Estos son algunos de los paisajes entre los que nos movemos. Agradables, estimulantes y seductores para todos/as. Para quien los mira porque otorga la fantasía de que determinados objetos permiten al portador/a desplegar su potencial erótico. Para quien los lleva, porque los siente como una segunda piel, cálida e insinuante (y eso, imaginemos, podría hacer que, puntualmente, nuestra seguridad y autoestima, en su vertiente más sugestiva y caliente, aumenten algún grado; si yo me quiero y soy capaz de seducirme es lo que proyectaré). ¿Quién no se siente bien cuando lleva una prenda que le favorece, con la que se siente a gusto y se adapta perfectamente a tus contornos?  Y todo esto sucede cuando se conjugan lo cómodo y lo sensual, en ese momento en el que puedes olvidar que solo llevas puestas un par de prendas.

No hay tirantes castigadores, los aros están en su sitio, la tela acaricia la piel sin irritarla o estrangularla. Las pequeñas torturas y petites morts (sí, es eso en lo que estás pensando), si nos place, las trasladaremos al momento del juego privado, haciendo que la única tortura previa sea mirarnos y que nos miren mientras nos deleitamos y disfrutamos del idilio con nuestra adorada lencería. Uno de nuestros deseos es disponer de la ropa interior perfecta (comodidad, tacto y diseño) con la que llevar a cabo las más lúbricas fantasías.

Así, en función de nuestra idea de la seducción, escogeremos prendas push up si deseamos que la voluptuosidad sea el ingrediente secreto de nuestra velada. Si decidimos que hoy queremos emular a la colegiala traviesa que puntualmente quisimos ser, la elección adecuada a lo mejor pasa por un dulce conjunto de algodón en tonos pastel. ¿Qué tal unos cuadros vichy rosas que dejen bien patente nuestra cándida inocencia? (y que, de paso, nos resulten fáciles de encontrar porque son una de las tendencias de la temporada) Si nuestra dominatrix interior quiere en este momento algo más que palabras, el látex puede convertirse en nuestro material estrella. O ¿Qué tal ese momento, recurrente en las películas, de ir a ponerse cómoda y volver con un sutil baby doll oscuro, acompañado de un breve tanguilla, cargados de intención y transparencias?, ¿por qué no emular, y generar además divertidos y excitantes momentos para recordar, alguna de las escenas que nos vienen a la mente? Crea tu propio momento erótico, podría llamarse la fantasía.

Presumir  jane pain Agencia Publicitaria Conill Saatchi & Saatchi USA
Jane Pain, imagínate en su lugar Pic vía el poder de las ideas

¿Qué prefieres cuando piensas en tu ropa interior ideal? Hasta no hace mucho, aros, ballenas, escasez de color o lycras opresoras eran los puntales de una parte de la belleza interior femenina. El famoso para presumir hay que sufrir, el precepto universal. El ritual de la belleza como algo más torturador que placentero. Y eso no puede ser de ninguna manera. Hemos llegado a la época en la que la comodidad no está reñida con lo atractivo y lo cálido, lo complementa y potencia. Presumir es un placer ¡oh, sí! Los corsés se adaptan al cuerpo y no al revés. El tacto de los tejidos es agradable y sensual, haciendo subir la temperatura propia y ajena. Es posible aderezar la voluptuosidad sin unos aros que nos dejen marcas involuntarias y dolorosas bajo el pecho (hemos sabido que hay algunas investigaciones acerca de la necesidad o no del uso del sostén).

Las bragas se acortan y se transforman en pícaros culottes o tangas, esa minúscula pieza amada y odiada a partes iguales. ¿Cuál es su origen?, ¿por qué ese nombre? Atención, esto os puede servir para fardar un poco: se especula con que las mujeres tupíes (indígenas brasileñas) lo utilizaban, confeccionada con fibras vegetales, para cubrir su zona genital. También se habla de que en los aledaños del lago Tanganica, las mujeres llevaban una prenda similar a ese triángulo lúbrico.

Sea como fuere, la inclusión del tanga en el ajuar lencero ha pasado de ser algo esporádico, reservado para momentos tórridos, a formar parte del día a día de muchas mujeres. ¿Qué podéis decirnos sobre esto?, ¿tanga sí, tanga no?, ¿un deleite para la vista, el tacto y la fantasía?, ¿lo aborreces?, ¿te encanta? El divide y vencerás se cambia aquí por un varía y acertarás (en) la estrategia del uso cotidiano de la ropa interior. Prendas íntimas variadas en cuanto a modelo y textura activarán todo el repertorio sensorial, y eso puede tener muchas ventajas asociadas (en el ámbito privado y en el público) gracias a esas cualidades casi mágicas de la comodidad, el tacto y el diseño que, como ya habíamos comentado, se reflejan en la actitud, ¿sí o no? Que empiece el juego, comenzando por una misma.

Anycka HC, @anycka7 En Diván Inquieto

Anycka HC en Consentimiento.net, junio 2015

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