Supervivencia Doméstica (la compra, ese mundo) Fase II

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¿TE ACOMPAÑO A LA COMPRA, CARI?

-¿Que si me acompañas (¡y encima lo dice como haciéndome un favor!), pero tú qué te has creído?

#consejo gratuito aplicable a varios frentes: mucho cuidado con las preguntas/afirmaciones que parecen vaciladas, grabaos esto en la mente, y practicadlo. Podría evitar situaciones potencialmente complicadas.

Hemos superado con relativa solvencia la prueba del manejo de trapo y otras costumbres domésticas ¿Pensabais que ahí iba a terminar todo? Pues no. Hay más frentes abiertos. Existen también la costuromancia básica, la bricomancia, la cocina de supervivencia y otras nobles artes que ahora mismo no  recordamos.

Sin embargo hay otra que, lo queramos o no, es también ineludible. El horror de la compra de alimentación (elevado a potencias inimaginables si además somos repugnantes (repus) con la comida). Modalidades: mensual, semanal o diaria. Todas ellas son engorrosas. En esta ocasión vamos a hacer de la visita al supermercado una fiesta en base a los parámetros celeridad y capricho o premio. Recordad que partimos de la premisa de que hacer la compra no (siempre) mola (y en horas de máxima afluencia menos).

En algunos casos se produce una mutación a indigneitor cuando la ya ineludible excursión al lugar de abastecimiento va precedida por esa frase, en tono de te hago el inconmensurable favor.

Reproducimos un fragmento de una potencial conversación, ¿a alguien le suena esto o algo similar?:

—¿Te acompaño a la compra, cari? (a veces pretende ser sin más una pregunta de cortesía con esperanza de respuesta negativa)

Ay! Me ha preguntado si vamos de compras. ¿Seguro?
Ay! Me ha preguntado si vamos de compras. Really?

Aunque por dentro estemos absolutamente mosqueadas/os y molestas/os, las respuestas más comunes suelen ser:

Modalidad 1

ojos brillantes de la emoción (no exentos de un cierto sarcasmo)

—Oooooh gracias, amor. Qué bien, vamos a comprar juntitos.

Modalidad 2

a punto de echar espuma por la boca

—Por supuesto ¿Qué te creías, que soy tu personal food shopper (dicho así queda muy moderno y glamuroso, ¿verdad? Antiguamente se podía sustituir por criada/o, aunque con niveles de mosqueo elevados también se sigue utilizando), que después de estar todo el día trabajando como… Iba a ir sola/o a la puñetera compra?

Modalidad 3

La (más) constructiva (aunque da by de saco igual por muy tal que sea)

—Sí, así acabamos antes porque nos podemos ir repartiendo las cosas de la lista.

De los presentes ¿Alguien se ha visto envuelto en una de estas emboscadas?, ¿cómo se solucionó el entuerto?

Que empiece la función

intro
Deseos

Puede haber eximentes de compañía en función del tipo de compra a realizar. Las de ropa y complementos* por ejemplo.

 *Analizaremos este fenómeno en el futuro.

¿CÓMO PROCEDER? TEORÍA Y PRÁCTICAS DE LA CELERIDAD

Establecemos como punto de partida que NO nos emociona demasiado pasar mucho tiempo extasiados/as frente a los expositores eligiendo el producto que llevarnos a casa o estudiando y comparando las etiquetas como si fuésemos a tener un examen en la línea de cajas, por lo tanto queremos que el trance sea lo más rápido y menos doloroso posible. La mecánica suele ser la siguiente:

-Llegada al establecimiento

Hay quien se desplaza en coche, otros en transporte público y una minoría que lo puede hacer andando porque la tienda está relativamente cerca de su domicilio.

Imaginemos una situación de abastecimiento a gran escala, las menudencias diarias se adquieren en el establecimiento más cercano al domicilio. Los factores que aparentan influir en la elección de la cadena son curiosos: propaganda, amabilidad/trato/solución de problemas por parte del personal, ofertas, relación calidad/precio del producto, otras….…(rellenad). Esto puede ser un arma de doble filo. A veces sucede que en el establecimiento x las alubias valen 0.5 céntimos menos que en el de al lado de casa. ¿Os habéis planteado el tiempo (en valor) que se puede perder en ir a esa tienda?, ¿la espera en la cola?, ¿alguna otra eventualidad que esté pasando por alto ahora mismo? Pues eso.

 

Herramientas que facilitarán el trabajo
Herramientas que facilitarán el trabajo

-Coger carro(s)

Sí, hay un plural ¿Por qué coger solo un carro, o cesta, si somos al menos dos personas y podemos acogernos al divide y vencerás?, divide y tardarás menos en nuestro caso. Y no, no vale lo de: ‘es que si dejo solo/a a fulanito/a no sabe’ o ‘a saber lo que coge’ (¿no teníamos lista?). Si fulanito/a es un habitante de la vivienda puede y debería ir aprendiendo, como los demás. Si el ‘no sabe’ es la muletilla/excusa/explicación para la previa y posterior trifulca, el que no es fulanito/a es un poco……… (rellenad al gusto).

– A lo loco

Hay una canción de Celia Cruz cuya letra dice ‘a lo loco se vive mejor’. En nuestro caso ‘¿a lo loco se compra mejor?’ Depende, por lo general no, pero no siempre se elige. A no ser que estemos tan tecnologizados que tengamos en el móvil una aplicación (app) para la compra. Hay veces en las que nos aventuramos a la compra sin lista. A priori no pasa nada, o eso creemos. Nuestra prodigiosa mente es capaz de recordar que se nos ha acabado el tomate, tal vez la mayonesa (sí, ya sabemos que la casera es mucho más rica, pero no siempre tenemos tiempo, y cuando lo tenemos a veces no hay ganas) o el papel higiénico, pero siempre habrá alguna cosa que se nos acabará olvidando. Después, llegaremos a casa, hasta el gorro y sollozando ¡nonononononononononononono!

LOS DILEMAS

-Elección de la modalidad de compra

Aquí nos referimos al servicio a domicilio o al llévatelo tú. Dejarlo allí para que lo envíen a casa no tiene por qué ser un acto snob, es una manera de no ir cargados como burros (los pobres burros mucho deben sufrir con estas cosas, con las cargas y con las veces que los mencionamos). Analicemos: aunque hayamos ido en nuestro vehículo y nos llevemos la compra, después queda sacar todas las bolsas, llevarlas al ascensor y dejarlas desparramadas en casa hasta que nos decidamos a colocarlas en su sitio. Dejar los artículos en el supermercado, bien en el carro para que se hagan cargo de ellos, los empaqueten y después los recibamos en el hogar, o después de haber pasado por caja (la primera opción es bastante cómoda, está probado) implica que van a ir en un camión o furgoneta hasta nuestro portal, una vez allí puestos en un carro y éste entra en el ascensor, con lo que aparecen en nuestra puerta casi por arte de magia. El drama de la compra se ha simplificado ¿O no?

También está la variante de la compra on line, algo que podemos hacer clicando con el ratón, como cuando jugamos al solitario (al de cartas, no al otro). ¿Ventaja? Las ofertas del establecimiento salen en la página, con lo que evitamos el peregrinaje por los pasillos interminables en busca del 3×2, el 2×1 o la segunda unidad a mitad de precio o la madre que… La tentación: la misma que en la compra física: ‘voy a coger más de esto que, como está tan bien de precio…’ El mismo consejo de antes: la lista, ceñirse a la lista. En esta modalidad es más recomendable adquirir las cosas de más peso o las más voluminosas, además de aquellas de caducidad media/larga. Hay productos que es mejor comprarlos en modo presencial para garantizar su frescura y demás (modo visual). Casi a diario tenemos que salir a buscar algo, aprovechad esos momentos para verduras, fruta y otros productos perecederos.

Ingredientes vs drama en el pasillo de la pasta
Ingredientes vs drama en el pasillo de la pasta

-Ceñirse a la lista

Ya se mencionó antes, pero es tan importante que requiere otra llamada de atención. Llevar una lista de la compra, supuestamente, nos ayudará a ajustarnos al presupuesto destinado al avituallamiento y al abastecimiento de productos básicos. Pero acaban saliendo los —voy a coger esto que se me olvidó, y —esto que se me acaba de antojar (engloba los alimentos ‘básicos’ de horas intempestivas (caprichinos) del siguiente apartado). Por otra parte, ceñirse a la lista permitirá que posteriormente los ingredientes se materialicen en cosas como esta.

-Los caprichitos

¿Por qué no?
Chocolate

Son esas cosas que no estaban en la lista pero que acaban cayendo en el carro de la compra. Los —bah, total por una vez tampoco pasa nada que después o nos comemos desaforadamente en los momentos ñoños o mezclamos con cosas imposibles en las ocasiones en las que llegamos a casa algo perturbados por noches eclécticas.

Son esas cosas que NO necesita(ba)mos conscientemente y que prometimos una y otra vez, recitándolo como un mantra poderoso, que íbamos a dejar porque la cartera y el contorno se resentían. Sin embargo, al pasar por ESE PASILLO nos empiezan a poner ojitos, nos sonríen y…

¿Quién puede resistirse a ese envoltorio tan brillante que nos subyuga con sus guiños seductores? A escasos centímetros de nosotros nos susurra:

Piénsalo: —tú, yo, la mantita, el sofá, la peli… Porfa, porfa, porfa: no puedes dejarme aquí. Quieres que me derrita en tu boca, lo sabes.

Y al final sucumbimos. ¿Quién no con semejante poder de convicción?

DRAMAS POTENCIALES EN LA COMPRA DEL DÍA A DÍA

-Soy un/a superhéroe/ína. He  hecho y conseguido cosas que no creeríais

Caprichos, alimentos de repus y otras fruslerías normales.

all2
¿Y las gambas? Sí, es a ti

Y, lo que estábamos esperando, el asunto de los famosos melones (ver foto abajo)

Melones
Hacer la elección correcta o no. Arduo dilema

Como ya hemos hecho la compra gorda, nos toca la salida habitual, no por ello menos tediosa, de ir a buscar el pan, el embutido o la lechuga + ingredientes varios para la ensalada. Felices y contentos entramos en el ultramarino para, raudos y veloces, después preparar la comida. Un slalom rápido por algún pasillo, coger lo que nos falta, pasar por frutería y dirigirnos a la caja. A medida que nos aproximamos, empiezan a temblarnos las piernas.

-Pero, ¿cómo?, si cuando entré (hace 6 minutos) no había más de dos personas en esta cola.

-Señorita Yenyfer, acuda a caja 4

Sudores fríos al hacer una estimación de personas/volumen de compra que hay por delante. Menos mal que tenemos el móvil bien cargado y sabemos cómo usarlo para tuitear nuestra desgracia, cread el hashtag #incertidumbreenlacoladelsuper. Durante la espera, por si el terror de la cola fuera poco, nos tocará escuchar alguno de los jingles publicitarios del establecimiento en cuestión o, con suerte, una voz entre anuncio y anuncio que nos informará de que hoy en pescadería está la trucha a 2,50 el kilo. Y siguen las sintonías (me viene a la mente una de un lugar que @diegocuevasJD conoce y empieza y acaba por A). Lo peor es que todo el tiempo que pasemos escuchándolas será inversamente proporcional al tarareo involuntario posterior. Nada más llegar a casa recordad administraros el antídoto: una o dos canciones (mínimo) de vuestra música habitual (aunque esto pueda comportar cierto peligro en algunos casos).

Entonces, entre jingles y ofertas, vemos el cielo en un instante cuando LA VOZ dice:

-Señorita Yenyfer, acuda a caja 4.

La señorita acude a la caja e insta a su entregado público, al que ya le brillan los ojos de felicidad, a que pase por su pequeño recinto en orden de cola (esto es importante) para evitar pifostios (que a veces se organizan igual).

-Los ociosos

Estamos en la cola de la caja 4, analizando la velocidad de movimiento de las restantes, deliberando con nuestro avispado triunfador interior si nos hemos puesto finalmente en la cola adecuada. De momento parece que la cosa va bien, nuestra fila avanza más rápido que las otras.

–SÍ, SÍ, SÍ esto está bien. Sí, muy bien.

Nos hemos puesto en la cola correcta. Yenyfer es una crack, eficiente, amable y cálida. Estas dos últimas las sabemos porque, como es nuestro establecimiento de compra de menudencias habitual, ya conocemos a Yenyfer y sus compañeros y podemos estimar el grado de agradabilidad de cada uno de ellos, o casi. Claro está que también conocemos a algunos de nuestros compañeros clientes. Y sabemos que fulanito es agradable, que menganita es una pejiguera o que Maricastaña pasa los ratos muertos, que parecen ser muchos, paseando por los pasillos y entablando conversación en cada sección de la tienda. Quedan un par de personas por delante, no llevan demasiados artículos. La cosa promete, en cinco minutos estamos fuera ¡bieeeeeeeeeen! De repente, a solo un cliente de la victoria, se rompe el ritmo. No puede ser, ¿qué ha pasado? Alguien ha perturbado el dinamismo de la cadena. Clinclinclinclín, un tintineo de inmersión en el monedero.

 –Ay, hija, espera a ver si te doy el pico y así me quito chatarra de encima.

-Y YO, sufriendo en la adversidad

Esto no es un problema, no debería, peeero el impaciente interior ya quiere salir de allí, dejar las bolsas en casa y dedicarse a otras tareas. Humm, repaso mental: tengo que calentar la comida. Mientras que tal, poner la mesa, ver el concurso a ver si fulanito pasa a la siguiente ronda o la pifia… Rediós, ¿qué está pasando aquí? ¡Todavía se me fastidia la secuencia y no llego a verlo! Señora, veeeeeenga ¡Ay! La operación está durando ya demasiado. Hurgando y hurgando en busca de un submundo de céntimos que no aparece entre los pliegues de la cartera.

-Hija, pues cóbrame de ahí porque no tengo para darte el pico que faltaba.

Yenyfer y yo nos miramos con cara de circunstancias, cómplices en ese momento de hartazgo, a punto de romper a llorar cuando, por el rabillo del ojo, vemos que en las otras cajas de colas infinitas ya no queda NADIE. Noooooononononoooooooo.

¿Cómo seguiría vuestro compradrama particular? Contad, contad.

Resumiendo: hacer la compra es una obligación ineludible que se puede hacer un poco más llevadera.

compra
De aquí en adelante, esta es la chuleta.

Recordad que no se puede volver atrás. Veamos a continuación qué tal nos desenvolvemos entre la jungla de las galletas, frutas y estantes de productos varios. Si no recordáis algo, no es necesario volver atrás en la lectura, basta cerrar los ojos y rememorar vuestra propia estancia en esos lugares. ¿Qué veis? Ahora, comenzamos con la prueba. Atención, ¿preparados/as para el test final?

 

 

  1. ¡Qué perezón! Nos estamos quedando sin líquidos (y, claro, sin beber algo no podemos estar), las bolsas de #cosas están casi vacías y empieza a ser ineludible la cuestión del avituallamiento, ¿qué hacemos?

a) Llamar a mamá y decirle que nos prepare una tanda de comida en unos tuper o plásticos (dicho en modo menos fino).

b) ¡Horror! Se acerca el momento de ir a la compra y no me apetece. Voy a hacer una prueba a ver si cuela.

c) ¿Vas a la compra, Cari?

  1. Esa pregunta comportaba un riesgo. La probabilidad de éxito sin lesión acústica era ínfima pero había que probar. La verdad es que a veces apetece vivir peligrosamente

a)¿Cómo dices? ¿Qué si voy a la compra? ¿Pero tú qué te has creído?

b) Por mí como si tenemos que comer los restos de la bolsa del pan de molde.

c)  Vamos a ver si nos ponemos de acuerdo, porque sí no… A mí plin.

d) ¿Te crees que soy tu personal food shopper?

  1. ¿Existe alguna situación eximente de ir a comprar en compañía?

a) La ropa, especialmente si es lencería.

b) Unas chuches.

c) Hacerse el tonto/a y aparentar no saber qué productos quiere el/la otro/a (¿será suficiente con eso?).

  1. ¿Hay algún procedimiento que simplifique la tarea al máximo ahora que estamos en la jungla de hierros y estantes?

a) Coger un carro y empezar a lanzar cosas al azar hasta que se llene, mientras preguntamos con un soniquete cansino y repetitivo hasta la náusea —¿Cuaaaaándo nos vaaaamoooooos?

b) A lo loco se compra mejor.

c) ¿Te acordaste de coger la lista? —¿Yooooo?, (nos vamos preparando para el segundo acto de esta gran tragedia) ¿pero quémestáscontando?

  1. ¡Ay madre! Apareció la lista después del amago de drama. Nos hemos librado de un chaparrón de reproches de puro milagro. Ahora empieza/continúa el tramo más importante de la misión.

a) ¿Me ciño a la lista o hago una performance a ver qué aparece en el carro al final?

b) Déjate de giliposheces y vete a buscar la leche y la mayonesa, yo voy a por las cervecitas y el papel higiénico

c) ¿Y los caprichinos, qué (que nadie ose decir que esto no es una de las partes importantes)?

  1. Finalmente acabamos con la compra grande y voluminosa y podemos ir a la caja. ¿Envío a domicilio o nos lo llevamos?

     a) Optamos por dejar el carro a cargo de la sección envío a domicilio. Empieza a haber mucha gente y los niveles de aturulle se incrementan poco a poco.

    b) ¿Y si me llevo algo para luego cuando vea la peli?

    c) De cosas de diario no llevamos nada, ¿os habéis dado cuenta? No pasa nada, porque…

  1. Hay productos que es mejor comprarlos a medida que se vayan necesitando, en el establecimiento habitual de al lado de casa. Esto puede suponer una nueva aventura, ya que…

a) Los productos perecederos es mejor adquirirlos en el momento.

b) Eso sí, comprar en el super de al lado es un riesgo.

c) Hay fauna muy variopinta merodeando estos lugares.

d) Eres un/a repu (no hay más declaraciones).

  1. Empieza a haber algo de cola en la caja. ¿Abrirán otra?

a) #incertidumbreenlacoladelsuper.

b) Me quiero ir ya, tengo los jingles y las ofertas muy dentro.

c) A menos que venga Yenyfer para imprimir ritmo a las colas esto pinta mal.

Pues eso. Cuidado con las palabras/expresiones peligrosas. Pueden provocar un estallido mayor que algunas reacciones químicas. En cuanto al cómo, psé, la práctica lleva a la maestría (y al ahorro de tiempo y demás). Respecto a los dilemas, igual que en el resto de los ámbitos vitales. La clave está en tomar decisiones. Por fortuna son modificables en la próxima compra. Y los dramas… ¿Qué sería de la vida sin un toque agridulce de emoción? Acabaríamos hartitos/as de tanto empalago, así que mejor dejarlo así y poder desarrollar o expandir habilidades como la paciencia.

Anycka HC para Diván Inquieto, septiembre 2015

Muchas gracias a los artistas invitados 🙂 @dgllana, @laliliquelee, @begomix, @laraney9, @mollirunner, @tartadefreak,@juanmaruiz, @lunaparedes, @bettysala, @anavisconti, @fromthetree, @bybeatrixkiddo, @soyunsolete, @gracerigby (por alusiones fortuitas de esta tarde), @diegocuevasjd y @ricardojg

Durante todo el proceso de elaboración y documentación no resultó dañado ningún tuit ni se sacó de su entorno ni de su contexto, aunque pudiera parecerlo.

¿Qué sucederá en la próxima entrega?

 

 

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