Intertextualizando a Truffaut, maestro de lo casual (I) Antoine Doinel, en busca de la existencia estable

 

Les quatre cents coups vs Less than zero

La vida no siempre es justa. Las oportunidades de redención no están claras. Se esconden tras veladas sutilezas ininteligibles salvo para mentes inquietas. Otras, simplemente, no están. Por mucho esfuerzo que haya, éste no se desarrolla en la dirección correcta. O llegó demasiado tarde, sólo eso.

Los 400 golpes (Les quatre cents coups, 1959)

DoinelWellsAntoine Doinel (Jean Pierre Leaud) practica la supervivencia anímica en una familia desintegrada. Desamparado y entristecido por la ausencia reiterada de afecto y apoyo en el hogar compuesto por una madre soltera que se desentiende de él y una pareja materna, esporadicamente confidente y paternal con el que se lleva bien a ratos. Doinel deambula por la vida dando tumbos. Alterna comportamientos infantiles (dibujos en la pared durante un tiempo de castigo en el aula) y adultos (saludos y despedidas de su amigo René Bigey (Patrick Auffay) con un apretón firme de manos y mirada directa a los ojos, conversaciones profundas y confidencias) y en ocasiones rebeldes (pequeños robos). Fechorías de cierta relevancia le conducen al correccional de menores previa petición y consentimiento maternos. Como única concesión a los deseos del chico la proximidad al mar del lugar de reclusión. No sabe bien cuál es o ha de ser su identidad. Únicamente tiene claro que debe forjar su propio destino. Se encuentra solo, desamparado, con el único equipaje de sus propios recursos.

Golpe al sueño americano (Less than zero, 1987)

Julian Wells (Robert Downey jr) de Beverly Hills. Típico joven post adolescente de conducta impulsiva, inteligente, carismático, infantiloide e inmaduro sin objetivos vitales definidos. Arropado y repudiado por una familia pudiente que ignora su dolor y dramas anímicos mientras sus amigos de la infancia: Clay (Andrew McCarthy) y Blair (Jami Gertz) permanecen a su lado e intentan  mantenerlo a flote. Trata de poner en marcha algunos negocios: una discográfica que su padre le regala como premio de graduación, la  reapertura de una discoteca para la cual no obtiene financiación… Un conjunto de proyectos fallidos consecuencia de la entrega a un hedonismo vacuo e inmediato que es su llamada de atención.

Ambos protagonistas, aunque en estratos sociales opuestos, comparten la misma tragedia. Una trayectoria vital carente de cuidados y apoyo anímico familiar reflejada en el desconocimiento de la necesidad de afecto, normas, límites y sentimiento de pertenencia a un grupo (familiar y social) que desembocan en comportamientos erráticos cuyo culmen es la autodestrucción.

En ambos casos contemplamos vidas de familias desestructuradas, padres ausentes, vástagos díscolos arropados solamente por sus amigos más íntimos, puntales de contención en momentos de flaqueza. Haciendo las veces de padres y madres protectores y amorosos o confidentes benévolos que permanecen ahí sin juzgar, haciendo ver y entender cuáles son las vías de lo menos pernicioso, aunque sus tentativas no sean del todo exitosas.

Vidas en constante claroscuro, intermitentes y tangenciales. Hasta el instante en el que los destinos de Julian y Antoine se bifurcan.

Anycka HC en contraescritura, 2012

@anycka7 revisión para Diván Inquieto, 2015

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