Black Mirror. Cuestionen la conformidad

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disonancia cognitiva

Black Mirror, conformidad cuasi absoluta

En diciembre de 2011 llega a las pantallas esta serie que supone un revulsivo para todo cuanto acostumbrábamos a ver. Episodios impactantes y extraños. Historias que dejan poso por lo que conllevan. Relatos que experimentamos con cierta nitidez y nos inducen a plantearnos preguntas incómodas. Los niveles de significado serán más o menos profundos en función de la disonancia cognitiva* que podamos tolerar.

Avanza lo que bien podría ser el principio del fin del individuo como ser humano. La persona que muta a espécimen ávido de consumo de imágenes, distanciado del sentimiento, buscador de morbo, morador de  la superficialidad y carente de principios más allá de la visión egocéntrica de la propia existencia sin un sentido claro (en ocasiones sólo sabe que quiere cosas,  demanda compañía únicamente por temor a su propio vacío en la soledad, no por una necesidad de compartir experiencias o crecimiento).

Pirámide de Maslow
Diferentes representaciones de la pirámide de Maslow

Las necesidades fisiológicas y de seguridad siguen siendo provistas parcialmente por el entorno cercano, el ámbito familiar que tiende a ser más cerrado, hostil e inaccesible para elementos exteriores. Se abandona ese núcleo (manteniendo los aprendizajes allí obtenidos) cuando el individuo precise de afiliación, intimidad sexual o amistad, ya desvirtuada por el sentimiento de la utilidad del otro. La relación de papel sólo durará mientras sea provechosa. Acciones altruistas o comportamientos empáticos han quedado desechados, más aún en presencia de grandes grupos (difusión de la responsabilidad). El estrato del reconocimiento estará determinado por la atención mediática que uno sea capaz de generar o recibir, (se cree que) es ya casi el único camino para ser visto u oído (ser escuchado o dotar de contenido al discurso ¿importa?). Y todo por evitar el vacío, la soledad o el pavor al contacto directo, componentes inherentes hasta ahora al ser humano. Terrores que el hombre aprendía a balancear e integrar en su devenir vital.

La cima de la pirámide, necesidad de autorrealización, culmen  de  aspiración individual, se ha convertido en una quimera destinada a héroes no temerosos de la diferencia, la meta que sólo alcanzarán aquellos capaces de seguir su camino, sin preocuparse demasiado de lo que escucha a sus espaldas. A fin de cuentas, nos hemos embarcado en un momento en el que (casi todos) sólo se hace lo que se es capaz de hacer, tanto a nivel individual como colectivo.

Entre otras características, las personas autorrealizadas tienden a enfocar sus problemas fuera de sí mismas; tienen un sentido claro de lo que es verdadero y lo que es falso; son espontáneos y creativos; y no están demasiado aferrados a las convenciones sociales.”

Abraham Maslow

Una temporada breve que deja inevitables posos de inquietud, pavor e incertidumbre acerca del sendero ético hacia el que nos encaminamos.

En tres capítulos se da cuenta de cuan pusilánime puede llegar a ser la persona, en función de la coacción o la rutina, o del relativismo moral imperante, algo es bueno, o malo, en función de cómo me afecte

La dictadura de lo retorcido, del ninguneo, del triunfo de la mediocridad, la inexistencia de límites, del descontrol. La muerte del pudor, la empatía y el desarraigo de cualquier tipo de sentimiento. Camino de la conversión en  seres autómatas, fríos, inexpresivos e indolentes. Y parte de eso posiblemente ya está pasando. Pensemos por un momento, ¿cuáles son nuestros pequeños placeres imprescindibles?, ¿qué valor tienen las cosas no materiales?

El hedonismo supremo acaba desembocando en la infelicidad máxima. El amor, el dolor, el placer o la duda son conceptos desfasados. Sólo importa lo que acontece aquí y ahora. La competencia es cruda y despiadada en pos de una ilusión de fama y libertad efímeras manipuladas por un extraño poder.

Los recuerdos y experiencias vitales son manipulados a voluntad, como en un baile de máscaras donde muy poco es lo que parece ¿A qué punto nos conduce todo esto? Posiblemente a una existencia vacía, errante y taciturna en la que habrá necesidad de encomendarse a alguna nueva deidad o elemento de referencia que mitigue ese insoportable dolor anímico. Y, también tenemos de eso, ¿cuáles son nuestros nuevos héroes mitológicos?, ¿qué características tienen ahora aquellos a quienes veneramos?, ¿qué contenido (en tipo y profundidad) aportan nuestros referentes culturales?

¿Va a acontecer algo de todo esto en un futuro potencialmente lejano o estamos ya inmersos en una desenfrenada carrera hacia la muerte del alma y los sentimientos?

Anycka HC, @anycka7, para Contraescritura, 2012

Versión 2015 para Diván Inquieto

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