The Newsroom (I)

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Delimitad el sendero de baldosas amarillas

Cual si de un reino mágico en el que reparar corazones, integridades y reencontrar la honradez apartada y escondida, The Newsroom nos ha mostrado la capacidad y el valor de lo diferente, permitiendo ver que es viable el camino de la transformación personal y la redención si lo que se pretende es virar el rumbo.

Desde el primer momento, aunque la temática abordada pudiera no resultarnos a priori atractiva, esta serie engancha por el modo de presentar la evolución de los personajes, por el paralelismo establecido entre las novelas caballerescas y la manera de enfrentarse a las adversidades de la vida, las relaciones o la solución y la coexistencia, más o menos pacífica, en los conflictos.

Hemos observado como una figura mediática, Will McAvoy (Jeff Daniels), ha abandonado progresivamente su ‘zona segura’ de autoprotección y aislamiento para integrarse y crecer con su equipo de colaboradores. Asistimos a la tempestuosa llegada de Mackenzie McHale (Emily Mortimer) que, en modo invisible e inconsciente, revoluciona el mundo interior y el entorno de McAvoy haciendo que todo ello se desvíe hacia la vía de la fantasía ética.


Los equipos de trabajo no son jerárquicas estructuras piramidales. Cualquier persona, idea u opinión es válida mientras tenga fundamentos. Lluvia de ideas en torno a una tabla ovalada en la que todo está al mismo nivel, equiparándose a los encuentros artúricos.

Nacimiento de una nueva manera de enfrentarse a la realidad, de cuestionar, contrastar y exponer informaciones como ningún otro, plegado a oscuros intereses económicos o políticos, se atreve a hacerlo. Se combate la creciente oleada de desinformación masiva, aportando visiones críticas, sembrando dudas y promoviendo la necesidad de ejercitar el pensamiento.

A pesar de circunstancias adversas, sometimiento o derrota no son una opción cuando la dignidad personal y la convicción de estar obrando en la dirección correcta son la travesía de baldosas amarillas. Aunque lo que se encuentre al final no fuese todo lo transparente que cabía esperar el simple hecho de haber recorrido el camino, aprendiendo y creciendo durante el trayecto ha conducido a que el espejismo se haya disipado.

Anycka HC en Iwrite, 2013

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